Liderazgo
Cómo ayudar a un nuevo gerente a crear una rutina de escucha
Crea una rutina de escucha para un nuevo gerente con conversaciones accesibles, resúmenes comprobados, respuestas claras y revisión de los cambios.

Convertir la escucha en una rutina, no en un acto de presentación
Un nuevo gerente puede empezar con presentaciones entusiastas y una invitación abierta a compartir inquietudes. Lo difícil es que esa invitación siga siendo útil después de la primera semana. Ayudarle a crear una rutina de escucha significa establecer una forma repetible de conocer perspectivas distintas, comprobar qué significan y explicar qué ocurrirá después. No significa prometer que se aceptará cada petición.
El perfil de George Antonio Nehme relaciona el liderazgo con la escucha, la confianza y el desarrollo de las personas. Este artículo explora ese tema editorial; no describe sus hábitos personales de gestión. Se concentra en la rutina que rodea las conversaciones, no en el guion de una reunión ni en un plan de rediseño de procesos. Empieza con algo que el gerente pueda mantener durante el trabajo habitual, también en períodos de mucha actividad.
Acordar una promesa pequeña que se pueda cumplir
Pide al gerente que explique el propósito de la rutina con palabras sencillas. Por ejemplo: 'Quiero entender qué les ayuda a trabajar bien, qué se interpone y qué me falta comprender. Comprobaré mi resumen con ustedes y les informaré del siguiente paso'. Es una frase ilustrativa, no una cita de una persona real.
Elige con el equipo un ritmo de revisión manejable. Revisar brevemente los temas cada semana y evaluar después la rutina podría servir para empezar, pero no son requisitos universales. Indica dónde se puede plantear una inquietud entre conversaciones. Evita prometer respuestas inmediatas o disponibilidad ilimitada. Define cómo debe llegar un asunto urgente a la persona adecuada mediante los canales establecidos, sin esperar a la siguiente revisión programada.
Comprobar a qué experiencias llega la rutina
Examina la participación según los horarios y las responsabilidades, no según quién habla más. ¿Pueden utilizar las vías propuestas los compañeros remotos, los distintos turnos y quienes realizan tareas menos visibles? Ofrece una opción privada adecuada junto con espacios para hablar del trabajo compartido. Pregunta si el horario y el formato son prácticos y adapta los acuerdos autorizados cuando sea necesario.
Mantén una comprobación sencilla de cobertura sin puntuar cuánto revela cada persona. El silencio no demuestra satisfacción y varios comentarios similares no establecen lo que piensa todo el equipo. Aclara cuándo un tema procede de un grupo limitado de conversaciones. Si existen representantes de los trabajadores o mecanismos formales de consulta, respeta los procesos correspondientes. No presentes las conversaciones informales como sustitutos. El objetivo es facilitar el acceso, no presionar a nadie para que cuente una experiencia personal.
Utilizar preguntas estables y comprobar la interpretación
Unas pocas preguntas recurrentes pueden hacer comprensible la rutina: qué ha facilitado el trabajo últimamente, qué ha resultado más difícil de lo previsto y qué debería entender el gerente antes de decidir. Pide aclaraciones sin defender automáticamente la situación actual ni apresurarte a ofrecer soluciones. Deja espacio para cuestiones que no encajen en esas preguntas.
Acas describe la consulta como una conversación genuina en ambas direcciones donde se consideran inquietudes y sugerencias. Esa orientación trata sobre consultas; aquí se toma únicamente el principio de considerar lo escuchado, no recoger comentarios para aparentar interés. Antes de registrar un tema, ofrece un resumen breve y pregunta qué has entendido mal. Distingue la experiencia relatada de tu explicación sobre su causa. Que alguien corrija el resumen aporta información útil; no representa un fracaso de la conversación.
Mantener notas útiles y límites claros al compartirlas
Crea una nota ligera por tema que indique el asunto, qué sigue sin saberse, la próxima respuesta y quién tiene autorización para darle seguimiento. Evita recopilar detalles personales innecesarios. Separa las inquietudes individuales del resumen del equipo, respeta las normas de tratamiento de información y explica para qué se usarán las notas. No prometas una confidencialidad absoluta que la organización no pueda ofrecer.
El estándar de Apoyo de HSE incluye mecanismos para responder a inquietudes individuales, acceso al apoyo y retroalimentación constructiva regular. No afirma que baste con tomar notas. Si aparece una queja formal, una preocupación de seguridad o un asunto que requiere apoyo especializado, utiliza oportunamente el procedimiento establecido. No lo investigues informalmente mediante la lista general de temas. La rutina de escucha es una vía de acceso, no un sustituto de la actuación adecuada.
Dar una respuesta honesta a cada tema
En la revisión acordada, distingue qué puede cambiar ahora, qué necesita más información, qué corresponde a otra persona con autoridad y qué no cambiará. Explica los motivos e indica cuándo habrá novedades si algo sigue pendiente. Una respuesta útil puede ser una aclaración o una negativa justificada; no siempre hace falta una nueva iniciativa.
La orientación de Acas sobre decisiones después de una consulta destaca la explicación de los motivos de la decisión. Toma ese principio de comunicación sin sugerir que esta rutina informal cumple las obligaciones de consulta. Si el gerente carece de autoridad, describe qué solicitud se trasladará y evita prometer el resultado. Cierra un tema cuando se haya entregado la respuesta acordada o explicado su estado. Pasarlo repetidamente a la siguiente revisión no equivale a responder.
Un primer ciclo ficticio en la práctica
Imagina un gerente ficticio de un equipo pequeño con horarios distintos. Durante las presentaciones ofrece conversaciones programadas y una vía privada autorizada. Observa que la mayoría de los primeros comentarios procede de un horario, así que pregunta a los compañeros del otro si el formato es accesible, en lugar de suponer que no tienen inquietudes.
Varias conversaciones mencionan actualizaciones poco claras. El gerente comprueba el resumen y descubre que la dificultad consiste en localizar la versión vigente, no en que hagan falta más reuniones. En la revisión de temas, el equipo acuerda probar una única ubicación autorizada para las actualizaciones. El gerente explica qué cambiará y qué seguirá igual. En el siguiente punto de revisión preguntará si ya pueden encontrar la información vigente. Es un ejemplo inventado de la rutina, no un éxito observado ni una historia sobre George.
Revisar si la rutina sigue siendo útil
Después de un ciclo inicial, pregunta si las personas saben cómo plantear una inquietud, si los resúmenes reflejan lo que querían decir y si las respuestas llegan cuando se prometieron. Comprueba si siguen faltando los mismos grupos y si los temas abiertos tienen un siguiente paso significativo. Revisa también la carga del gerente: una rutina que depende de reuniones adicionales constantes quizá necesite simplificarse.
No midas el éxito por la cantidad de comentarios recopilados ni por la ausencia de críticas. Pregunta qué entendió de otra manera el gerente y qué respuesta se produjo. Conserva las preguntas útiles, elimina la administración innecesaria y explica cualquier cambio en la rutina. El objetivo práctico es modesto: mantener una vía fiable desde la perspectiva de una persona hasta una comprensión comprobada y una respuesta honesta, más allá del período de presentación del gerente.

Fuentes y contexto
- George Antonio Nehme — profile reference
- HSE — Management Standards: Support
- Acas — Holding a consultation
- Acas — Making a decision after a consultation
Esta es una guía editorial, no una declaración de experiencia personal de George Antonio Nehme.